Sábado sabadete, palleta nueva y...
Pues no, no es lo que crees, que siempre piensas en lo único. Ah tú no, perdón, perdón.
Bueno yo sí, así me va.
Todo buen gaiteiro debería ser así.
O eso decían antes al menos, que si el gaiteiro era galante como el que más y otras cosas más que otro día te cuento.
El caso es que un alumno decidió ir el otro día al parque a tocar. No a un parque cualquiera, a un buen parque eh, hay parques y parques.
Buena decisión, ayuda a muchas cosas, no sólo a tocar, tú ya me entiendes.
Le dije que cuando le pidieran el teléfono cuatro mujeres ya era gaiteiro.
Respuesta:
«Cuando pasaban mujeres dejaba de tocar Juan.»
Mecachis.
No sé si me dijo algo que si su mujer estaba por allí o algo así.
Da igual, aquí va el consejo de hoy (no solicitado por supuesto).
¿Sabes lo que es la vergüenza?
Seguro que sí, yo también lo sabía.
Pues imagina que es un hueso de aceituna y estás en un bar de viejos.
Lo coges y lo tiras al suelo. Sí, al suelo, sin remordimientos ¿o te lo vas a guardar en el bolsillo?
Pues eso, déjate de caralladas.
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